En tu primer día como voluntario, todo pasa deprisa

Son las ocho de la mañana de un sábado y, hecha un ovillo en la cama, me pregunto por qué suena el reloj tan temprano. De pronto, algunos recuerdos se cuelan entre mis últimos trozos de sueño: la historia de Greenpeace, la estructura de la organización, la web arcoiris, el compromiso…

Completamente despierta, repaso en mi cabeza el curso de la tarde anterior. En él, se me abrieron las puertas para una nueva forma de vida; se me brindó la oportunidad de aprender, y actuar por la paz y el medio ambiente. Me lavo la cara, preparo café, galletas y me visto de gala: bolso, llaves, cartera, móvil… De un salto, a la calle.

Media hora después, me reúno con el resto de mi grupo local: Pili, Eva, Jesús, Yolanda, Ainhoa… Todos vamos forrados de ropa, pero con una gran sonrisa. No sé si son las ganas de comenzar nuestra salida o quizás los nervios por ser mi primer día como voluntaria, pero todo sucede deprisa entre presentaciones y comentarios navideños.

En menos de veinte minutos, está listo el estand y las primeras personas comienzan a aparecer con bolsas y cara de frío. Las primeras horas como voluntaria han sido divertidas; ahora que comienza la experiencia real, veremos cómo funciona. La primera persona se muestra muy receptiva. ¡He conseguido mi primera firma! La segunda, firma mientras asegura que no conseguiremos nada. La tercera, ni se para, y la cuarta, ni si quiera me mira a los ojos. De nuevo otra firma, unas palabras de ánimo, un sonrisa sincera, una negativa sin razón, un chico que quiere ser voluntario y un señor que quiere ser socio. Caldito caliente. Más firmas, más negativas, más señoras que me ignoran, un niño que viene corriendo con su padre detrás y al vernos, decide firmar.

Al final de la mañana, 180 peticiones firmadas, momentos divertidos, algunos de rabia, miradas de complicidad con mis compañeros, conversaciones interesantes, muchas cosas aprendidas, una mezcla de sentimientos entre alegría, rabia, compañerismo, ilusión y la gratitud de quien tiene un objetivo cumplido. Creo que comienza una etapa de mi vida que ya me está apeteciendo vivir. Esto es ser voluntario. Esto es ser Greenpeace.

Sonia de Castro Rodríguez, voluntaria del grupo local de Bizkaia

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Los voluntarios y voluntarias de Greenpeace España actúan
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4 respuestas a En tu primer día como voluntario, todo pasa deprisa

  1. sergio dijo:

    Transmite alegría🙂

  2. Pelayo dijo:

    ¡Ánimo! que son muchas más las alegrías que los sinsabores. O igual es que un gracias pesa más que uno que ni te mira o finge hablar por el móvil.

  3. AnaB dijo:

    Kaixo Sonia,
    Me ha encantado el relato de tu primer día y de tu primera salida. Para mí es realmente motivador lo que transmites y me encanta que te hayas decidido a entrar en el grupo de Voluntarios de tu zona. Como bien comentas, hay gente que te devuelve mucho y otra gente que símplemente te mira por encima del hombro. Nosotros sabemos lo que hacemos y porqué lo estamos haciendo, algún día esas personas también lo verán. Bienvenida.
    AnaB. GLV Gipuzkoa

  4. Santi dijo:

    considero que viviste un dia lleno de satisfacon contigo misma.en breve espero vivirlo por mi mismo,un saludo.

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