Apretar los dientes y seguir pedaleando contra el viento

Los ciclistas sabemos que el peor enemigo al que nos enfrentamos en cada salida es el viento en contra. Un enemigo invisible que te hace redoblar tus esfuerzos. Un enemigo similar lo tenemos en cada salida de voluntariado, pero en vez de tener que luchar contra el viento, tenemos que enfrentarnos muchas veces con la indiferencia. La indiferencia de la gente de la calle. Una indiferencia que desmoraliza, que hace que te preguntes qué haces en la calle un sábado por la mañana dando tu tiempo para intentar explicar a la gente un problema y qué podemos hacer para solucionarlo.

Ráfagas de ese viento en contra en forma de comentarios como los que oímos el día que salimos a Santander a explicar la importancia de la Cumbre de Copenhague: “a mí el Medio Ambiente no me interesa”. Una frase demoledora lanzada al aire sin apenas mirarte a la cara. Es triste que haya gente que piense así. Que no se dé cuenta de que el Medio Ambiente no es Picos de Europa o Muniellos, que el Medio Ambiente es el aire que respiramos, el agua que bebemos o ese mar Cantábrico que vemos frente a nosotros. Que son esos residuos que sacamos de nuestras casas y que ya no sabemos qué hacer con ellos.

Otras veces ese viento en contra llega de otra forma. En forma de gente que pasa a nuestro lado con la vista fija en otro punto para que no les paremos. O refugiados en sus auriculares o en su teléfono móvil por el que, a veces simulan hablar. Una indiferencia que hace mella en los voluntarios más nuevos. Esos que salen a la calle por primera vez con la camiseta de voluntario y que ven como su moral va bajando poco a poco.

Pero igual que los ciclistas, sabemos que el viento en contra sólo se vence de una forma: apretando los dientes y redoblando el esfuerzo en el pedaleo. Hay que seguir adelante, seguir explicándole a la gente las distintas campañas en las que trabaja Greenpeace. Qué podemos hacer por el Medio Ambiente. Que sepan que hay problemas que no conocen, pero que entre todos los podemos solucionar.

Seguiremos pedaleando, a pesar del viento. Igual un día sólo sopla de espaldas, de ese que te hace ir más rápido sin apenas esfuerzo, ¿no?

Pelayo G. Llanes, voluntario del grupo de Asturias

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Los voluntarios y voluntarias de Greenpeace España actúan
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2 respuestas a Apretar los dientes y seguir pedaleando contra el viento

  1. Ricardo dijo:

    Es cierto que muchas veces se hace duro salir a la calle y encontrarse con la indiferencia de la gente, pero a veces tambien nos encontramos con estímulos muy positivos, como la gente que se acerca a darte las gracias por estar ahí defendiendo lo que es de todos. Para mi lo más importante, y eso estoy seguro de compartirlo con toos los voluntarios, es que hacemos lo que creemos que tenemos que hacer. Animo a todos

  2. Jara dijo:

    Tienes razón, cuando la gente te ignora o te dice cosas así te deja por los suelos. Pero también es verdad que no hay ninguna sensación mejor que cuando se te acerca alguien realmente interesado a preguntar, o cuando consigues que otra persona se conciencie sobre la importancia del medio ambiente. Entonces es cuando se te queda esa sonrisa en la cara, por haber conseguido dar un paso más en esta lucha.

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