Toru: la cursa contra el temps / Toru: la carrera contra el tiempo

En aquesta darrera trobada vam tenir una aportació de luxe. I l’ocasió d’aprendre de la manera més enriquidora possible: el testimoni directe d’en Toru, ex activista de Greenpeace. Sí, us sonarà com membre del TokyoTwo, la parella d’activistes japonesos que van desvetllar l’escàndol del contraban de carn de balena al Japó, i foren condemnats per allò. Potser el seu cognom, Suzuki, us faci pensar en motos. Bé a Toru ja li escau. A coll d’una el vàrem veure enfilat en una foto, en un acte a Austràlia per tal de cridar l’atenció sobre un altre gran i dolorós tema japonès: Fukushima i el perill de l’energia nuclear.
 
Toru és un personatge proper, bon comunicador, un testimoni pur. Transmet allò que Fukushima significa per a un ciutadà japonès. Com a professional que aplica els seus coneixements en genètica, és capaç d’explicar el que la radioactivitat, la terrible mort invisible que ni fa olor ni es toca, destrueix tan profundament dins els organismes vius que res pot escapar-ne, ni tan sols el cadàver d’una víctima d’Hiroshima més de 67 anys després que explotés la bomba. Ens va ensenyar una foto d’una mostra de teixit en la qual dues minúscules partícules de plutoni continuen emetent radiació a hores d’ara.
 
Ens va mostrar com el govern japonès i els grans interessos econòmics de les empreses energètiques que promouen i es beneficien de l’explotació de les nuclears, i de molts d’altres que anteposen els diners a la salut pública, callen, menteixen i continuen exposant llurs ciutadans a la radioactivitat en aliments contaminats i re-etiquetats per tal d’ocultar que han estat collits o pescats a Fukushima. O que ningú sap del cert com fer entrar en aturada freda els reactors que explotaren després de l’11 de març de 2011. O que a hores d’ara es continuen produint fuites d’elements radioactius, com el cesi-137 a l’aire i a l’oceà.

I la gran paradoxa: que després del desastre, a finals de febrer de 2012, Japó segueix funcionant sense més gran problema de suministrament energètic amb 52 de les seves 54 centrals nuclears aturades.
 
Toru decidí  fa un any deixar-ho tot enrere, deixar el Japó per salvaguardar el futur dels seus propis fills. I des de Suècia, on viu ara, lluita per que altres famílies puguin tenir també aquesta oportunitat. Per tal que tots nosaltres podem saber el que realment ha passat i continua passant, més enllà del vel de mentides i silenci dels governs i les grans corporacions que obtenen enormes beneficis de l’energia bruta i perillosa.
 
L’encoratjador missatge, ajudat de fotos impactants, va ser: exigiu als vostres governs que tanquin les centrales nucleares, allà on sigui que esteu. No queda temps. No podem esperar. No accepteu moratòries. Senzillament, el futur no existirà per a nosaltres ni els nostres fills si les nuclears continuen funcionant, perquè quan explota un Txernòbil o un Fukushima no hi ha on amagar-se d’aquesta destrucció invisible i total. I sí, és possible viure sense nuclears. Hi ha alternativa, i nosaltres sabem quina és: renovables 100%. No us conformeu. Sigueu radicals. Feu que la gent sàpiga. I no us atureu, impediu un nou desastre.
 
Fukushima mai més.

Sol, voluntària de GP Catalunya

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Este último encuentro nos brindó una aportación de lujo y la ocasión de aprender de la manera más enriquecedora posible: el testimonio directo de Toru, ex activista de Greenpeace. Sí, os sonará como miembro del TokyoTwo, la pareja de activistas japoneses que destaparon el escándalo del contrabando de carne de ballena en Japón y fueron condenados por ello. Quizá su apellido, Suzuki, os haga pensar en motos. Bien, a Toru ya le cuadra. A lomos de una lo vimos montado en una foto, en un acto en Australia para llamar la atención sobre otro gran y doloroso tema japonés: Fukushima y el peligro de la energía nuclear.
 
Toru es un personaje cercano, buen comunicador, un testimonio puro. Transmite lo que Fukushima significa para un ciudadano japonés. Como profesional que aplica sus conocimientos en genética, es capaz de explicar lo que la radioactividad, la terrible muerte invisible que ni huele ni se toca, destruye tan profundamente en los organismos vivos que nada puede escapar a ella, ni siquiera el cadáver de una víctima de Hiroshima más de 67 años después de que explotara la bomba. Nos enseñó una foto de una muestra de tejido en la que dos minúsculas partículas de plutonio siguen emitiendo radiación aún hoy.
 
Nos mostró cómo el gobierno japonés y los grandes intereses económicos de las empresas energéticas, que promueven y se benefician de la explotación de las nucleares, y de muchos otros que anteponen el dinero a la salud pública, callan, mienten y siguen exponiendo a sus ciudadanos a la radiactividad en alimentos contaminados y reetiquetados para ocultar que han sido cosechados o pescados en Fukushima. O que nadie sabe en realidad cómo hacer entrar en parada fría a los reactores que explotaron tras el 11 de marzo de 2011. O que a día de hoy se siguen produciendo fugas de elementos radioactivos, como el cesio-137 al aire y al océano.

Y la gran paradoja: que tras el desastre, a finales de febrero de 2012, Japón sigue funcionando sin mayor problema de suministro energético con 52 de sus 54 centrales nucleares paradas.
 
Toru decidió hace un año dejarlo todo atrás, irse de Japón para salvaguardar el futuro de sus propios hijos. Y desde Suecia, donde vive ahora, lucha para que otras familias puedan tener también esa oportunidad. Para que todos nosotros podamos saber lo que realmente ha ocurrido y sigue ocurriendo, más allá del velo de mentiras y silencio de los gobiernos y las grandes corporaciones que obtienen enormes beneficios de la energía sucia y peligrosa.
 
El alentador mensaje, ayudado de impactantes fotos, fue: exigid a vuestros gobiernos que cierren las centrales nucleares, allí donde quiera que estéis. No queda tiempo. No podemos esperar. No aceptéis moratorias. Simplemente, el futuro no existirá para nosotros ni nuestros hijos si las nucleares siguen funcionando, porque cuando explota un Chernobil o un Fukushima no hay donde esconderse de esa destrucción invisible y total. Y sí, es posible vivir sin nucleares. Hay alternativa, y nosotros sabemos cuál es: renovables 100%. No os conforméis. Sed radicales. Haced que la gente sepa. Y no os detengáis, impedid un nuevo desastre.
 
¡Fukushima nunca más!

Texto: Sol, voluntaria de Greenpeace Catalunya
Imágenes: Luis, voluntario de Greenpeace Andalucía

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2 respuestas a Toru: la cursa contra el temps / Toru: la carrera contra el tiempo

  1. arg me lo perdi cuando fue ?
    fue en barna o madrid ?

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