La valentía de Miss Monma

Me escapo corriendo del trabajo aprovechando la escasa media hora de desayuno que tengo. Corro porque no quiero perderme la rueda de prensa en la que participa Sadako Monma, directora de una guardería en Fukushima. Aunque corra llego tarde, y cuando entro en la sala llena de medios ya ha terminado de hablar Mario Rodríguez, Director Ejecutivo de Greenpeace, y está hablando Raquel Montón, responsable de la campaña antinuclear. Una persona se acerca a mi sonriente y me pregunta, ¿de qué medio eres?, tímido respondo, “no soy de ningún medio, soy voluntario de Greenpeace” y me siento en la última fila. Mientras, Raquel nos cuenta que lo que pasó en Fukushima no sólo se podría haber evitado, sino que ahora mismo poco se está haciendo para evitar otro desastre aquí mismo en la central gemela de Garoña.

Llega el momento que estaba esperando, Miss Monma, que ha estado sentada callada y seria en la misma mesa, va a empezar a hablar. Sobria, con una expresión de tristeza se levanta y abre una revista. Señala una fotografía y nos dice: “Este es el patio de juego de la guardería que dirijo”. Todos estiramos la cabeza para verlo mejor, la habitación se enciende con los flashes de los fotógrafos: “pero ya no hay tobogán y balancín, se tuvieron que retirar porque estaban contaminados”. Me imagino a Monma dando la mano a uno de sus niños mientras operarios con mascarillas y trajes protectores desmantelan su lugar de juegos. “La arena de juegos antigua también estaba contaminada y la nueva han tenido que traerla de un lugar a 200km”. Sus palabras en japonés fluyen en frases cortas y rápidas, con largas pausas que trasmiten un sentimiento imposible de trasladar para el traductor.

“El 80% de los niños han sido evacuados”, pero Miss Monma resiste “aunque haya sólo un niño yo me quedo en mi guardería, esa fue mi decisión”. Me imagino los pupitres abandonados en las clases, los pasillos vacíos de la guardería, la melancolía de un lugar que hace un año estaría lleno de risas y de juegos. “La naturaleza está desapareciendo de la zona”, “las hierbas, las plantas, los árboles, están contaminados, hay que quitarlos”: Me imagino a un padre evitando que su hijo recoja una flor.  

Mi reloj me dice que no me queda mucho más tiempo y cuando se cae el cartel de la exposición “Fukushima: Shadowlands” detrás de mi, aprovecho la distracción para levantarme. Mientras me alejo paso al lado de un pequeño catering que han preparado, lástima no hay tiempo hoy tendré que tomarme un triste café de máquina, de fondo oigo a Monma “Antes el Gobierno decía que lo que se producía en el área se consumiera allí. Ahora no se puede hacer”, en Fukushima también tienen que buscar la comida en otro sitio… 

Dani, voluntario de Greenpeace Madrid

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Una respuesta a La valentía de Miss Monma

  1. Joseph dijo:

    Desafortunadamente por compromisos ya adquiridos no pude asistir a la conferencia, no obstante con este corto relato se nota la profundidad, la crudeza y lo temerario de este triste suceso que no debe repetirse nunca mas.

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